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Si Argentina decide abaratar el peso después de las elecciones de octubre, tal como aventuran algunos especialistas, los precios de los combustibles en los surtidores necesitarán reacomodarse proporcionalmente a la devaluación de la moneda, porque la importación será más costosa y requerirá mayor cantidad de pesos para comprar el mismo volumen
Argentina empezó a mostrar algunos signos que según varios economistas podrían desencadenar en una nueva devaluación del peso nacional, como remedio al deterioro de las cuentas macroeconómicas. El creciente interés de los bancos y los pequeños ahorristas por la divisa norteamericana, la importante depreciación que atraviesa el real brasileño, y su importante impacto sobre la balanza comercial nacional, sumado al reclamo de numerosos sectores que exigen aumentar la competitividad industrial, generaron serias expectativas de que tras las elecciones de octubre el gobierno nacional permitiría gradualmente dejar subir el dólar.
Según explicó Daniel Montamat, ex secretario de Energía y responsable de la consultora Montamat & Asociados, una desvalorización del peso tendría un impacto sensible y directo sobre los precios de los combustibles y la energía en general. El precio va a seguir la devaluación proporcionalmente, estimó el experto, aunque aclaró que todavía hay margen de maniobra para manejar el tipo de cambio.
Según datos oficiales, durante el primer semestre del año la importación de combustibles representó el 10 por ciento del consumo interno total. Cualquier devaluación va a impactar sobre los subsidios y las compras en el exterior, dijo. Y agregó que una medida de este tipo podría complicar aún más el abastecimiento externo, con el agravante de que cada vez es más importante por la falta de producción local.
Montamat aseguró que el déficit comercial energético para este año será de 3000 millones de dólares. El año pasado se importaron 22 embarcaciones de Gas Natural Licuado, mientras que en 2011 serán
La falta de previsión en materia de energía es uno de los problemas que mayores complicaciones está generando sobre las cuentas públicas. En este sentido, Montamat señaló que el saldo comercial total para este año se estimaba en 12.000 millones de dólares, pero se está revaluando en 8000, por las masivas compras de gas y combustibles.
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